Memoria 53 (1° de abril de 1872)

(53)  Exposición que el ejecutivo federal dirige al congreso de la unión, dando cuenta del uso que ha hecho de las facultades que le concedió el artículo 3° de la ley de 1° de diciembre de 1871 y estado que guarda la Hacienda federal en 1° de abril de 1872. México, Imprenta del Gobierno, en Palacio, a cargo de José María Sandoval, 1872, 465 pp., cuadros, tablas.

Firmada por Matías Romero.

Período: diciembre de 1871-abril de 1870 (1862-1870).

Se localiza: BH, BIM-Mfilm, BColmex-Mfilm.

Tiene anexos, cuadros y tablas.

Síntesis del contenido:

El ministro señala que la rebelión en contra de la reelección de Benito Juárez como presidente de la República en 1871 fue la causa que obligó al Congreso a otorgarle a aquel las facultades necesarias para arbitrar recursos y hacer gastos extraordinarios con objeto de restablecer el orden y la paz.

Según Matías Romero, el gobierno se ciñó exclusivamente a lo anterior pero sin hacer uso de medios violentos, ya que si se hizo de ingresos fue mediante el cobro esmerado de impuestos y el estímulo a la producción, el movimiento mercantil y el desarrollo de las fuentes de riqueza pública. Así, “sin hacer arreglos gravosos a la Nación”, los ingresos del erario público se destinaron al ramo de guerra, se levantaron restricciones onerosas al desarrollo minero, se adquirieron recursos extraordinarios mediante contratos con particulares sobre bases equitativas, se decretó la libre exportación de metales preciosos en pasta, y se autorizó el tránsito de mercancías extranjeras por el territorio nacional.

Pese a que las condiciones de la economía mexicana no eran muy satisfactorias, Romero afirma que no se debían perder las esperanzas sobre un futuro halagüeño, sobre todo si se aprovechaba su posición geográfica y se le colocaba como paso necesario para el comercio entre Europa y Asia. De hecho, esta consideración y las ventajas de un intercambio interoceánico por Tehuantepec permitían el tránsito de mercancías extranjeras, a la vez que debía influir en el establecimiento de líneas de vapores que frecuentaran las costas y reactivaran su comercio. Esto estimularía la producción nacional y de nuevas vías de comunicación, especialmente en esos momentos en que no había recursos para construir en forma rápida más caminos de fierro similares al recién terminado de ciudad de México a Veracruz.Ver anexos estadísticos