Memoria 40 (1853)

(40)  Informe presentado al Excelentísimo Sr. Presidente de la República, por el Ministro de Hacienda, sobre los puntos que en él trata. México, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1853, 30 pp., tablas.

Firmada por Antonio de Haro y Tamariz (12 de julio de 1853)

Período: 1853.

Se localiza: BNLR, BIIH

Tiene cuadros y tablas.

Síntesis del contenido:

En su informe del 12 de julio de 1853, Haro y Tamariz menciona que cuando Santa Anna lo llamó a colaborar, en principio se había negado por la carga tan pesada que implicaba tomar posesión de una administración anárquica y sin recursos. Sin embargo, terminó por ceder a la petición con el objetivo de restablecer el orden fiscal y financiero, cerrando la puerta a los negocios onerosos y vergonzosos que eran ruina del erario y descrédito para la patria y la independencia nacional.

Las necesidades básicas eran las siguientes: cubrir deficientes, resolver las convenciones diplomáticas y el importe del fondo de la moneda de cobre; poner en circulación capitales muertos e impulsar los negocios; restablecer el crédito del erario y dejar las rentas libres y sin gravamen durante un año.

Las medidas que propone para reorganizar la Hacienda son las de sistematizar las rentas de acuerdo a la más estricta economía, negociar acuerdos satisfactorios con los acreedores, y liberar la deuda para que el erario se utilizara sólo para el crecimiento interno durante el año económico 1853-1854.

Haro y Tamariz calculaba que para julio de 1854 la deuda del país sería de aproximadamente 17 millones de pesos, por lo que era necesario recurrir a un préstamo para liberarla. Descarta el crédito externo porque probablemente resultaría muy caro, por lo que señala que el único recurso viable es solicitar la ayuda del clero. El proyecto consistía no en la Iglesia no prestara dinero en efectivo sino simplemente crédito, otorgándole a cambio garantías que aseguraran la propiedad de sus bienes, y asignándole la administración y el producto de los impuestos sobre fincas rurales y urbanas. Como la Iglesia emitiría los bonos a pagar y el gobierno se vería descargado del déficit, el presupuesto se nivelaría y de allí en adelante lo único que se tendría que hacer sería determinar los gastos de la nación de acuerdo al importe de las rentas que se recaudaran.Ver anexos estadísticos