Memoria 68 (julio de 1888-junio de 1889)

(68)    Memoria de Hacienda y Crédito Público correspondiente al año económico 1888 a 1889 presentada por el secretario del ramo lic. Manuel Dublán al Congreso de la Unión. México, Imprenta de Ignacio Escalante, 1891, XLVII + 571 pp., cuadros, tablas.

Firmada por Manuel Dublán.

Período: julio de 1888-junio de 1889.

Se localiza: BHBAGNBIM-Mfilm, BColmex-Mfilm.

Tiene anexos, cuadros y tablas

Síntesis del contenido:

Al analizar los ramos que conforman el ingreso del erario público, Dublán indica que la única alteración al presupuesto de ingresos aprobado por el Congreso, fue la abolición de medio por ciento sobre el valor de plata en pasta y un cuatro por ciento sobre el oro en pasta y en polvo (definidos en la ley del 26 de mayo de 1882 y circular Hacienda del 15 de septiembre del mismo año)

Para analizar la cuenta del erario, de acuerdo a la ley 30 de mayo de 1881 sobre gasto publico, Dublán presenta dos cuadros conteniendo los renglones referidos a ingresos y egresos y los rubros clasificados bajo crédito público y “valores” y procede a explicar como se pueden evaluar las cifras para tener una idea exacta de la evolución del erario público.

Señala que la recaudación en efectivo fue mayor con respecto al año anterior además de lograrse algunos ahorros. Estos hechos permitirán “con toda probabilidad, que no pasará mucho tiempo sin que las rentas del Gobierno alcancen a cubrir por completo los gastos públicos”. Entre los ingresos extraordinarios señala los del empréstito Bleichroeder, los de la cuenta corriente del Banco Nacional de México y, por último, otros de menor importancia.

El secretario argumenta que lo elevado del monto de los egresos fue debido a que fue cubierta la redención de bonos de deuda consolidada (decreto 1º diciembre de 1887) y de la deuda flotante, ésta última correspondiente a la antigua deuda de Londres, al crédito del ferrocarril de Tehuantepec y a la subvención del Ferrocarril Nacional Mexicano. Los gastos extraordinarios correspondieron a los pagos efectuados a favor de los arrendatarios de las casas de moneda, al Banco Nacional de México (contrato del 19 de mayo de 1888) a los certificados del 20% (según decreto del 2 de abril de 1888) a depósitos, préstamos de fondo, reintegros y vales a pagar.

En la cuenta de “perdidas sufridas por el erario”, Dublán señala que una pérdida por mas de dos millones de pesos. Asimismo menciona una serie de cuestiones fundamentales referidas al crédito público: la liquidación y conversión de la deuda pública interior; la deuda llamada de Londres y de la Convención Inglesa; la emisión de bonos del 3% de 1886, hecha por el agente financiero de la República de Londres; la amortización de bonos de la deuda llamada de Londres y de la Convención Inglesa sin convertir; los bonos del 3% emitidos por la tesorería general y amortizados por la misma; los certificados de alcances mandados expedir en las supremas disposiciones del 28 de mayo de 1886 y 10 de noviembre de 1888; la amortización de certificados de alcance hasta 30 de junio de 1889; el empréstito de 10 5000 000 de libras (o sea por 52 500 000 de pesos) celebrado con la casa de Bleichroeder de Berlín, el 24 de marzo de 1888.

Sobre otros rubros importantes, como Aduanas, proporciona un resumen de diversos decretos y circulares, ordenando entre otras disposiciones: que todas las aduanas remitan informes a la Dirección General de Estadística; el traslado de aduanas en zona de Campeche y Coahuila; acatamiento de acuerdos del Tratado de Amistad Comercio y Navegación firmado con Suecia y Noruega; revisión de asignaciones y sueldos a empleados en diversas aduanas; y el examen de las tarifas de portazgo para territorio de Tepic y Distrito Federal.

La renta del Timbre es otro tema a destacar, de la cual Dublán hace una reseña histórica indicando cuando surgió en sustitución del papel sellado, según disposiciones del Congreso en 1875, con base a la facultad dada al ejecutivo en diciembre de 1872. Destaca un notable aumento en los ingresos por este concepto, sistematización creciente de su administración, así como diversas medidas dictadas en ese año fiscal.

Acerca de la nacionalización de los bienes eclesiásticos, Dublán apunta que, después de treinta años de dictada esta ley, esta renta era aun una de las fuentes de productos importantes para el erario.

Los cambios en las Contribuciones directas del Distrito Federal son también de interés. El 11 de septiembre de 1888 se declaró que las construcciones ya iniciadas y las futuras en lotes o terrenos de la capital estarían exentas de contribuciones quedando sujetas al predial.

El análisis de la deuda exterior de nueva cuenta ocupa una posición relevante en la exposición de la Memoria. Dublán menciona, en primer lugar, el empréstito de 1888 y en seguida proporciona información sobre el servicio de la deuda; además señala que se estableció una “Comisión Mixta Revisora” formada por Lionel Carden (Cónsul británico en México) y el general Felipe Berriozabal cuyos trabajos ya han concluidos. Se adjuntan cuadros: uno sobre el valor nominal de la totalidad deuda de México presentado a conversión, el valor de lo convertido hasta 31 de mayo de 1889, y los saldos que quedaron pendientes de presentación y conversión. Asimismo se presentan cuadros sobre el producto e inversión de los 10 500 000 libras esterlinas del empréstito de 1886 contratado con la casa de Bleichroeder de Berlín.

Los otros temas que se abordan son: la evolución de los bancos y ferrocarriles mexicanos; las casas de moneda y la amortización de moneda y la oferta de moneda fraccionaria.

En su conclusión, Dublán considera que todas las medidas que se pusieron en práctica: ” han tenido por mira procurar el progreso de los recursos naturales del país, proporcionando facilidades al comercio y a las industrias, mantener en lugar decoroso el nombre de la Nación en el extranjero, por medio del cumplimiento estricto de sus obligaciones, atender cumplidamente los servicios públicos, cubriendo con puntualidad las asignaciones que en cada uno de ellos se han devengado; introducir las posibles economías en los gastos, cuidar de la exacta recaudación de los impuestos y de la pureza de su inversión; y, por último, perfeccionar el mecanismo administrativo para que corresponda a las necesidades creadas por el adelanto material de la República.”Ver anexos estadísticos